Adrian Newey con un pié en Aston Martin.

El ingeniero estrella de la Fórmula 1, Adrian Newey tuvo una extensa reunión con Lawrence Stroll, propietario del equipo Aston Martin, quien -según fuentes cercanas- le ofreció dos cosas muy tentadoras:

La primera y quizás la que le importe más al británico es que los cuarteles generales de Aston Martin están en Silverstone, distante a pocos minutos de viaje desde la base de Red Bull Racing en Milton Keynes. Con cuarenta años en la categoría, es comprensible que Newey no quiera dejar el Reino Unido para, por ejemplo ir a Maranello (Italia) donde también requieren sus servicios.

La segunda propuesta es un cheque en blanco. Tanto para sus servicios como para los del equipo que él decida que lo acompañen y para el desarrollo del nuevo auto. A cualquiera de los mortales sería una propuesta que aceptaríamos de manera instantanea, pero Newey puede elegir y así lo hará.

Las cosas en Red Bull no están bien y a pesar de que el Ingeniero no se mete en esos asuntos, no está en su proyecto estar en un equipo en el que se tiran acusaciones a diestra y siniestra todo el tiempó. Lejos está de su interés el verse involucrado en nada de eso. Su cabeza está en sus diseños y en su famosa cuadernola roja.

En caso de concretarse esta noticia, Aston Martin tendría el impulso perfecto, con Newey dirigiendo las operaciones y con el tunel de viento que está en construcción ya operativo. Todo cierra si lo vemos desde la distancia.